UNA MIRADA A LAS RADIOGRAFÍAS POLARIZADAS: LA EXPERIENCIA SOVIÉTICA Y NORTEAMERICANA. 11 DE SEPTIEMBRE DE 2001 ¿REACOMODO Y RETORNO DE UN NOVO PEARL HARBOR?
“¡Trabajadores del mundo, uníos!”
¿Quién de nosotros no ha escuchado
este eslogan, que ha estado resonando
a través del mundo durante 125 años?
Hoy día pueden encontrarlo ustedes en
Cualquier panfleto soviético y también
en cada edición del Pravda. Pero jamás
los líderes de la Revolución comunista
en la Unión Soviética han aplicado
estas palabras sinceramente y con su
pleno significado. Cuando se han
acumulado muchas mentiras a través
de las décadas, se nos olvida la mentira
radical y básica que no está en las hojas
del árbol, sino en sus mismas raíces.
A. Solzhenitsyn, La Capitulación ante el
Comunismo, 1975.
“El mundo está gobernado por personajes muy distintos de lo que imaginan los que no están detrás de la escena”.
Benjamín Disraelí
English Statesman
1844.
En primer lugar hemos titulado este trabajo con un título readaptado del trabajo desarrollado por el Dr. David Ray Griffin, The new Pearl Harbor, nuestra intención no debiese ser gravoso para este connotado autor del pueblo estadounidense, esperamos así también que no sea mas gravoso para el lector.
Nos introduciremos en el estudio del poder nidal del comunismo – socialismo de la ex Unión soviética, Como una “efectiva alternativa” al capitalismo solventado en el seno de los Estados Unidos. Este estudio no pretende enaltecer a la radiografía neoliberal ni tampoco a la macroconstrucción imperial correspondiente a la ex – Unión Soviética. No debiese ser interpretado como un estudio polarizado, esta es una investigación que proyecta una óptica neutral y, que por lo tanto debiese encuadrarse –de acuerdo a las vertientes de la Historia – bajo una matriz lo mas objetiva posible, aproximándonos así a la búsqueda de la realidad que no se logra captar totalmente.
Abordaremos temas de estudio de la ciencia de la Historia , proyectando en este sentido, temas y procesos históricos que influyeron en la matriz de los mega relatos en el mundo y en menor medida en Latinoamérica. A modo de comparación y gestación de las ideologías tanto de izquierda como de derecha.
Este trabajo estará enfocado además a plantear la macroconstucción estructural e ideológica, –bajo parámetros seculares–, acerca de la experiencia soviética y norteamericana, lo que se desenvolvió durante la denominada guerra fría y, de que manera éstas ideologías foráneas repercutieron en América latina.
Comunismo y capitalismo, izquierda y derecha u oposición, ambas son meras ideologías, guerra fría, guerra ideológica, Política, económica, tecnológica, mundo bipolar, oriente versus occidente, es preciso señalar que este proceso histórico se desarrolla en el contexto de la Historia de la segunda mitad del siglo XX, guerra fría. En el decir de Erick Hobsbawm temporalidad del siglo corto.
América latina y en este caso nuestro país, Chile, es un híbrido. Proyectos similares a los que se están desarrollando en Europa, ingresan solapadamente al nuevo continente, generan proyectos, pero no netamente igual a lo europeo propiamente tal, nos explicamos, este continente recibe todo lo que se está gestando en Europa, para aquel entonces, siglos XIX y XX en el viejo mundo se están desarrollando ideologías, corrientes de pensamiento, postulados teóricos, vertientes del estudio que generen la capacidad de comprender la conformación de sociedades, toda una matriz ideológica, cuyos pensamientos, cuyas ideas están siendo recibidas por América latina y por todo el Orbe, prácticamente en toda la sociedad mundial. Los teóricos europeos trabajan en el desarrollo de postulados, entre ellos destacan el Positivismo bajo el cetro del francés August Comte, por otra parte los germanos Carl Marx y Friedrich Engels acuñan el materialismo histórico en Inglaterra, solicitado bajo unanimidad por los trabajadores fabriles ingleses. Ahora bien, hemos de encontrar algunas respuestas en el centro del estudio de la Historia , en el cerebro de la Historia , donde se encuentran las respuestas que dan sentido a los procesos que se han desarrollado a través del devenir histórico, hablamos en este sentido de la Teoría de la Historia. Pues bien, para el caso de América latina, encontramos respectivamente que serán tres corrientes ideológicas, foráneas por supuesto, positivismo, liberalismo y materialismo histórico. Este último, como ya entendemos se tergiversará en cuanto a sus postulados, de facto, fundamentalmente porque los dirigentes, los sindicalistas comunistas en América Latina se van a instruir mediante esa doctrina pero por medio de folletos, esto implica, que en Europa, la doctrina del materialismo histórico, es tan pura como el agua, sin embargo en América esto se reacomoda y, en consecuencia los dirigentes que están frente al movimiento proletario definitivamente estarán rotundamente sesgados. De hecho, tanto el positivismo y el liberalismo, serán transformados, e incluso trastocados en América a modo de positivismo – liberalismo, un solo mega relato. Todo lo cual tendrá su compromiso con la oligarquía, los grupos del poder, la cúpula, los grandes comerciantes y terratenientes, la burguesía.
La discusión historiográfica hoy por hoy, señala, que el materialismo histórico no debió haberse desarrollado y profundizado en América Latina, fundamentalmente porque fue adaptado, trastocado y, transformado y, aquí está el error, se adaptó medularmente a la Política , se desplazó a la Politiquería. Ahí radicó el error. Bueno, pero faltan estudios al respecto. Sin embargo, –y tratando de ser lo más claro posible, de acuerdo a la idea anterior– Marc Bloch, sostiene lo siguiente. “Sin duda en ese caso el historiador se sentirá, frente a un buen testimonio de un hecho presente, en una posición un poco humillante. Estará como en la cola de una columna en que los avisos se transmiten desde la cabeza, de fila en fila. Y sin duda no será ése un buen lugar para estar bien informado. Hace mucho tiempo, durante un relevo nocturno, vi pasar así, a lo largo de la fila, la voz de “¡Atención! Hoyos de obuses a la izquierda”. El último hombre recibió el grito de esta forma: “Izquierda”, dio un paso hacia la izquierda y se hundió”.[1] Bajo estos mismos pensamientos. Cuando a un grupo de trabajo en la Universidad , el profesor, ordena que cada individuo de ese determinado grupo, desarrolle un ensayo; a guisa de ejemplo, sobre “La Revolución Bolchevique ”, cada estudiante desarrollará tal tema pero, desde diferentes perspectivas, vario pinto; y en consecuencia, cada trabajo tendrá un enfoque diferente.
En efecto, es lo que sucede con estas vertientes. El liberalismo por Francois Guizot en Francia, las ciencias del espíritu por Wilhelm Dilthey en Alemania, el Idealismo por George Hegel en Alemania, en fin. El asunto neurálgico, es precisamente, que al nuevo continente llegan esas ideas pero no llegan tan puras, tan lúcidas, se desarrollan en Europa, pero en América la cosa es diferente, se trastocan estas corrientes de pensamiento y son tergiversadas por las colectividades en nuestro continente, pero mas aún por las oligarquías latinoamericanas, de manera que nuestro país no será la excepción, estás ideologías se van a reestructurar, a la “chilena”. Alfredo Jocelyn-Holt Letelier declara lo siguiente: “Las ideas tuvieron una función de máscara; así se convirtieron en una ideología, en el sentido negativo de una palabra, es decir, en velos que interceptan y desfiguran la realidad”.[2] Siguiendo con este autor nos daremos cuenta de lo siguiente: “…La ideología convierte a las ideas en máscaras: ocultan al sujeto y, al mismo tiempo no lo dejan ver la realidad. Engañan a los otros y nos engañan a nosotros mismos”.[3] ¿Comunismo y capitalismo mentiras?.... sin duda alguna, toda vez que han pretendido ser una imposición, de tal manera que han sido una carga para Latinoamérica, estilos de pensamiento foráneos, que a la larga han hecho frustrar proyectos autónomos a nivel local como la reivindicación sobre los derechos de nuestros pueblos originarios , autóctonos, a guisa de ejemplo. Para José Bengoa: “La consecuencia principal de los procesos de colonización, además de las situaciones bélicas y de mortandad de todos conocidas, fue y ha sido la negación de las sociedades indígenas. Las sociedades latinoamericanas, sus Estados nacionales, se levantan sobre la negación de “lo indígena” el no reconocimiento conduce a la discriminación, y ésta a la marginalidad, y la pobreza”.[4]
Por otra parte, está el tema del engaño foráneo, avasallador, imperialista y al mismo tiempo con un tinte burocrático y burgués, me refiero a la macroconstrucción imperial soviética y sus intelectuales bastante contradictorios, entre ellos Lenin, Trotski y Stalin. Bajo estos parámetros, basta solamente con detenerse y dar un vistazo hacia atrás en la Historia y observar de que manera Vladimir Ilich Ulyanov, mas conocido como Lenin aparece en la Historia de Rusia y posteriormente de la Unión Soviética. Solamente un dato a agregar, con la victoria del bolchevismo en Rusia y el desplazamiento a continuación del poder de los Romanov en realidad no hubo un cambio en las estructuras políticas, económicas y sociales; no hubo efectivamente transformaciones significativas, solo se cambio una tiranía imperial feudal por una tiranía que engañosa y elocuente suprimiría mas tarde todo tipo de libertades civiles en contra del verdadero pueblo ruso. Queremos parafrasear a modo de ejemplo una expresión que destaca lo anteriormente expuesto, Lenin decía que una mentira repetida mil veces al final terminaba convirtiéndose en verdad.
Este personaje no tan solamente es un asesino como lo prueba Paul Johnsons, -y no tan solo Johnsons plantea las cualidades tiránicas de Lenin sino que cualquier documental visto, cualquier texto serio propondrá que Lenin fue efectivamente lo que Thomas Hobbes plasmó en un escrito hace mas de cuatrocientos años atrás, el espíritu de ese leviatán que no es otra cosa que el propio Estado encarnado bajo el personalismo de Vladimir Ilich Ulyanon- sino que además es un “emigrado”, un “arribista”, un “impostor”, tales hechos los demuestra Alexander Solzhenitsyn, quien afirma lo siguiente: “...En los años anteriores a la revolución, Shliapnikov era quien dirigía todo el partido comunista en Rusia, no Lenin, que era un emigrado… En 1921 encabezaba la oposición de los trabajadores, que acusaban a la jefatura comunista de traicionar los intereses de los trabajadores, aplastando y oprimiendo a los proletarios y transformándose ella misma en una burocracia”.[5] Paul Johnsons al referirse a Lenin y su vínculo con la Checa , en las primeras utopías despóticas aclara lo siguiente:…”Hacia 1918-1919, la Checa promediaba 1000 ejecuciones mensuales sólo por delitos políticos”.[6] La policía secreta soviética era terrible, dictatorial de un régimen socialista y comunista de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, la Checa era un Estado dentro del Estado Bolchevique. Siguiendo con este autor veamos lo siguiente, referido a Lenin: “En enero de 1918, tres meses antes de que comenzara la guerra civil, propuso “fusilar en el acto a una de cada diez personas a quienes se encontrase culpable de ociosidad”.[7]
En conversaciones junto al historiador Pedro Canales Tapia, nos da la impresión que existe un terrible sesgo historiográfico en que mencionemos a “Lenin” con bombos y platillos, mientras que Shliapnikov nunca ha sido mencionado en la Historia de la revolución del 17 o revolución bolchevique, esto fundamentalmente porque fue el mismo Lenin quien dio órdenes de encarcelar a Shliapnikov para luego hacerlo fusilar. Solzhenitsyn aclara lo siguiente: “Shliapnikov desapareció de la escena. Fue arrestado algo después; como se mantuvo firme en su posición, fue fusilado en la cárcel, y su nombre es desconocido para la mayor parte de la gente hoy en día. Pero se lo recuerdo: antes de la revolución la cabeza del partido comunista era Shliapnikov, no Lenin”.[8] Si Solzhenitsyn se encargó de develar este trascendental detalle hace 34 años atrás, creemos que debiera ser a Shliapnikov y no a Lenin a quien se debiese adjudicar hasta hoy en día todos los honores, principalmente porque el primero de estos dos si se preocupó realmente de los derechos de los trabajadores en Rusia.
Desde otro lineamiento, Lenin, fue desde un principio un claro detractor y acérrimo opositor de la guerra. Fundamentalmente porque basaba sus planteamientos en que dicho mecanismo de acción belicista, iba en contra de los postulados del comunismo. De manera que Vladimir Ilich Ulyanov sostuvo desde un principio, en uno de sus tantos mítines realizados, que la guerra no era generada por el pueblo. La guerra en su esencia mas mínima pertenecía y era solventada por los grupos altos que detentaban el poder, era un medio de control y un absurdo juego de la burguesía. En efecto, Lenin puso en marcha su planteamiento hacia 1917; cuando la ex Rusia de los herederos Romanov cayó en manos de los Bolcheviques y el imperio del zar Nicolás II se desmoronó súbitamente. Por aquel entonces, Lenin firmaba el Brest Litovsk; un pacto con los germanos que llevaría a Rusia a consolidar la “Revolución del proletariado”. Si bien es cierto Lenin buscaba mantenerse al margen de la guerra, sus pseudos argumentos e hipócritas vanalidades retóricas le ayudaron a mover las masas de los obreros rusos, e ignorante campesinado que le seguían como a un “Mesías”, no sabiendo que su líder era tan burgués como los lideres de las cúpulas de la Europa occidental. Un populismo que luego de su revolución de Octubre se convertiría en una de las más cruentas políticas de aniquilación y exterminio que enrojecería las estepas y los hielos rusos de Siberia de sangre proletariada.
A guisa de sustento académico, Veamos el siguiente caso: “…En marzo de 1918 –solo cuatro meses después de la Revolución de Octubre-, y todos los representantes de las fábricas de Petrogrado maldecían a los comunistas, que los habían engañado en todas sus promesas. Más todavía, no sólo habían dejado a Petrogrado entregado al frío y el hambre (habiendo huido ellos de Petrogrado a Moscú), sino que habían dado órdenes de ametrallar en los patios de las fábricas a las multitudes de trabajadores que estaban pidiendo elecciones de comités de fábricas independientes”.[9]
Para Josep Fontana, en relación a los marxianos y proyecto de economía planificada en la Unión Soviética : “… advertir que buena parte de lo que quedaba de “Marxiano” en el programa leninista se había desvanecido desde los años veinte, cuando se produjeron en la Unión Soviética la consolidación del autoritarismo y, poco después el gran viraje que llevó a abandonar el esfuerzo por asentar los fundamentos científicos y políticos de una economía planificada –un gran sueño en cuyos proyectos trabajaban no sólo bolcheviques, sino hombres de las mas diversas tendencias -, reemplazado por una centralización forzada donde el plan era poco más que una legitimación engañosa”.[10] Hacemos mención al término “Marxiano” puesto que es relevante el tema, de manera que los marxianos eran intelectuales que manejaban cualquier cantidad de información adicional al bolchevismo, sabían lo que exponían, no así los marxistas que no tenían fundamentos sólidos sobre lo que profesaban.
De modo que, nos es preciso, hacer un alcance acerca de los “mega engaños” dentro de los engaños mas grandes que enturbian nuestra ciencia, vale decir la difunta Unión Soviética y actualmente los Estados Unidos.
En el decir de Joseph Fontana, hacia el año 1989 Francis Fukuyama, bajo la dirección y difusión de la John M. Olin Foundation, una organización norteamericana, que pretende mediante la inversión de millones de dólares US cautivar a las Ciencias Sociales, encumbrando a la polarización de la derecha de tal disciplina. De manera que Fukuyama en colaboración hacia el Presidente de los Estados Unidos de aquel entonces Ronald Reagan, elaboró un artículo que ha sido sin duda el hazmerreír de los historiadores. ¿El fin de la historia? Veamos tan solo una idea de lo que Fukuyama quiere transmitir: “El Liberalismo económico y político. La “idea” de Occidente, finalmente se ha impuesto en el mundo. Esto se evidencia en el colapso y agotamiento de ideologías alternativas”.[11] Detengámonos en este punto, “ideologías”, ¿Qué alcance hemos hecho acerca de las ideologías? ¿Acaso hemos de continuar escribiendo una Historia ideológica? Ya nos hemos referido a las máscaras que desfiguran la realidad a modo de ideologías, en el fondo engaños, mentiras. El trabajo de Francis Fukuyama proyecta un absurdo cúmulo ideológico antihistórico, de manera que si menciona la victoria del neoliberalismo en el Orbe nos daremos cuenta del gravamen sesgado de su autor.
Francis Fukuyama plantea algo totalmente errado, sin peso historiográfico, un tamaño sesgo intelectual. –Salvo la calidad de su redacción, muy nutrida, una lectura muy sabrosa, muy narrativa a guisa de novela decimonónica– De manera que, terminada la guerra fría, tras la caída del muro de Berlín –que a propósito la banda alemana de Rock Scorpions a principios de la década de los 90` hizo vibrar a los jóvenes de aquella generación- y el desmantelamiento de la Unión Soviética , era evidente que los norteamericanos, sesgadamente orgullosos como lo han demostrado ser siempre, se autoproclamarían y se adjudicarían la victoria de la ya concluida guerra fría. Premeditadamente el águila calva, habiendo alzado un vuelo tan majestuoso pero estrepitoso a la vez, surcando los cielos, por encima del gran cañón del colorado, sobrevolando los extensos cielos, observando los delicados, paradisíacos y sabrosos parajes naturales de los antiguos territorios expropiados a los pueblos amerindios, mediante una Política de exterminio y aniquilación, pueblos ancestrales, originarios del territorio septentrional, entre ellos, los Sioux, Cheyennes, Navajos, Comanches, Apaches y Kiowas; Tribus Amerindias de tronco Mongoloide, que en definitiva perdieron sus territorios ancestrales, su religión, su cultura, su economía, sus modos de relaciones con el medio natural, al cual tan arraigado habían permanecido antes de que un veneno mas nocivo y letal que contiene en sus colmillos la serpiente de cascabel, fauna propia de aquellas latitudes, se precipitara desde Europa, vale decir, la llegada del hombre blanco, la llegada del español, del británico, en definitiva; producto de la modernidad avasalladora e intransigente. El hombre blanco, atraído por los intereses pecuniarios y de ricos territorios con venas abiertas de riquezas y esplendor que atrajo a exploradores sedientos de riqueza y de avaricia. Relatos de viajeros del viejo mundo que narraban en Europa la existencia de un nuevo continente que albergaba ricos territorios, con frutos naturales rebosantes y culturas olímpicas. Con este proceso se da efecto a la preponderancia que tendrá el europeo en las tierras del nuevo mundo, se da comienzo a la carnicería y expropiación de los territorios ancestrales cruelmente despojados de sus dueños. Y el alabado mercantilismo configurado después en capitalismo mercantil, –primeramente– y luego en industrial; estrechamente unido a la modernidad, desbordará en el pillaje y, colonización del avaricioso hombre blanco, desgarrando un mundo libre y limpio de enfermedades venéreas que traían alojados en su organismo los conquistadores europeos. Antes de la llegada de los europeos un continente libre de corrupción, donde los habitantes originarios respetaban su entorno natural, un sacro respeto por la institución familiar, un respeto entre sus pares, cuidado y protección a la entidad familiar. Con el establecimiento de los conquistadores se quebró, se desgarró el nuevo mundo.
De manera que al transcurrir siglos de dominación blanca el mundo tribal septentrional se verá avasallado y pisoteado en mayor sentido desde los días de Andrew Jackson, tras llevar a efecto una Política de exterminio sobre las poblaciones nativas del territorio estadounidense.
Por otra parte, desde el cono sur, Historiadores mapuches como Pablo Marimán y Sergio Caniuqueo han catalogado el actuar del Estado liberal chileno –tras aplastar, hacia el año 1883 en adelante al pueblo mapuche– de esta manera: el despojo, en mapudzungún, Uxuf Xipay. Es posible que los pueblos originarios septentrionales de Estados Unidos se sientan identificados con este slogan.
Pero volviendo al tema del símbolo patrio estadounidense, la figura sublime del águila calva trató de convertirse –por un momento–, en un hermoso pavo real, ¿Cómo es esto? La Oligarquía norteamericana se adjudicó la victoria de la guerra fría, la cual, a juicio de la comunidad de historiadores y las más importantes convenciones historiográficas constituye un sesgo historiográfico carente de sólidos fundamentos. Se dejó entrever puesto que el plumaje del pavo real es extraordinario, pero para cualquier observador no necesariamente meticuloso, basta con observar las patas del animal para darse cuenta de lo horrible que representa dicha extremidad para aquella ave –“la maravillosa maquina del capitalismo que genera bienes y servicios notablemente, tiene su lado obscuro”. De modo que tras el término de la guerra fría, con el desmantelamiento del oso soviético, –parafraseando a Lester Thurow–; la URSS , el gigante tullido, en consecuencia junto a la caída del muro de Berlín; por supuesto Estados Unidos impuso la idea de neoliberalismo, reestructurado, vale decir, el capitalismo de antaño readaptado.
Sin embargo ello no quiere decir que Estados Unidos impuso una ideología sobre las otras y las demás quedaron rezagadas. Fundamentalmente porque, paralelamente a la consolidación de Estados Unidos como potencia mundial, e incluso, como algunos la denominaron, la única superpotencia sobresaliente en los planos políticos, militares, económicos, sociales, culturales y, en todo orden de cosas, análogamente a ello sobresalen contrapesando a Estados Unidos, la Unión europea, China y, Japón. Entonces…dadas estas circunstancias ¿acaso no erró Fukuyama? Japón, una nación que alberga una población de mas de 120 millones de habitantes, que hace mas de un siglo atrás procuró transformar una empobrecida nación feudal, en lo que hoy apreciamos como un país opulento.
La nación de los samuráis, se ha erigido en pleno siglo XXI como la segunda potencia económica después de Estados Unidos, hacia el año 1990. Han transcurrido 19 años y mucha agua ha pasado bajo el puente. La economía norteamericana se ha estado permanentemente sacudiendo, y la oligarquía norteamericana junto al poder financiero mundial, asociado a los grandes banqueros, el poder invisible que asecha en la penumbra ubicado detrás del trono de Obama, la reserva federal y, por último los tan infaltables esbirros Rockefeller. La oligarquía estadounidense, la actual burguesía, ha hecho hasta lo imposible por mantener su poder mundial por muchos decenios, sin embargo el Japón les ha dado una lección de humildad, de sencillez. Un país con una diminuta superficie de 327.823 km2, que el 8 y 11 de agosto de 1945 sufrió el ataque de dos bombas H lanzadas ni más ni menos que por los Estados Unidos de Norteamérica, respectivamente en las ciudades de Hiroshima y Nagasaki. Generando una baja de mas de 140.000 víctimas fatales, población civil, hombres, mujeres, niños y ancianos. ¿Abuso de poder estadounidense?, ¿holocausto desmedido? The United States, una nación que se erigió bajo claros “fundamentos democráticos”, un país “protestante”, una gran nación en la cual sus Presidentes hipócritas sonríen cínicamente, diciendo: “God bless América”, Dios bendiga a Estados Unidos, una nación que se ha sumergido en la inmundicia y en los vicios carnales y materiales desenfrenados, enlodados en un consumismo excesivo y recalcitrante, un país que ha olvidado sus orígenes, una nación soberbia que lentamente se dirige a su propia destrucción. Mediante el abuso de la fuerza militar y nuclear – atómica, desarrolló Políticas de aniquilación sistemáticas en contra del oriente ideologizado y polarizado, toda vez que se abalanzó con una máscara de “libertad”, sembrando el terror y el pánico durante la jornada de agosto del 45.
Dicho hito estuvo marcado por el genocidio, el odio, cosechando así miles de victimas fatales, un hongo incandescente de mas de 5.000º centígrados, cuerpos volatilizados, que por la reacción del mismo infierno generado por “Little boy”, eran inducidos contra su voluntad a regurgitar, otros en cambio fueron evaporados inmediatamente por el poder candente del averno generado por la era atómica. Absolutamente todas las víctimas fatales del poder de la oligarquía estadounidense imperante desde la segunda mitad del siglo corto han decidido antes de exhalar su postrer aliento, declarar: “USA, los que vamos a morir te saludan”. Paul Johnson declara acerca del brillante genio de la física del siglo XX Albert Einstein, “(…) vivió para ver que su fatal ecuación promovía el nacimiento de la guerra nuclear. Hacia el fin de su vida solía decir que había momentos en que deseaba haber sido un sencillo relojero”.[12]
Ahora bien, volviendo al tema del Japón. En Japón la calidad de la educación, la calidad de vida de las personas, la economía del hogar, la esencia de la vida japonesa está por sobre el nivel de los Estados Unidos, de manera que los anglosajones, en comparación a Japón no podrían autoadular, mas allá de lo que debiesen. Ante lo desarrollado en este párrafo, quisiéramos realizar tan sólo un alcance que sustenta Taichi Sakoiya. Sakoiya sostiene: “Los mendigos abundan en las sociedades ricas de Europa y América del Norte. Muchas ciudades americanas –como Nueva York- tienen sistemas de refugios, pero en Japón no hay mendigos. No existen”.[13] Siguiendo con este autor: “(…) la habilidad y asimismo la suerte desempeñan un papel mas importante que los estudios cursados. Dos de los últimos nueve primeros ministros del Japón ni siquiera eran egresados de la universidad (Kakuei Tanaka y Zenko Suzuki). Y una encuesta sobre dirigentes de organizaciones empresariales reveló que el 30 por ciento no terminó la universidad”.[14] Taichi Sakoiya plantea además: “La mayor protección del trabajador masculino del Japón se encuentra en el sistema de empleo vitalicio. Los empleados rara vez se van de la compañía, salvo por propia voluntad, y corren poco peligro de perder el puesto”.[15] Este autor además sostiene: “Las empresas no despiden gran cantidad de personal a menos que tengan planes muy específicos. Cuando deben hacerlo, asumen la responsabilidad de tratar de procurarles otro tipo de empleo. La mayoría conserva en otros puestos a los empleados que se encuentran en edad de jubilarse, para garantizarles cierto nivel de ingreso”.[16]
No obstante, en contraposición a lo develado por Sakoiya, cabe hacer referencia a lo estudiado por Lester Thurow. La sociedad estadounidense se rige por otros códigos, desde luego, en los planos militares, económicos y, sociales. Quizás el individualismo monstruoso que rodea a la sociedad norteamericana y que de hecho la transmite, lamentablemente, al cono sur, sea una de las probabilidades, asociadas al egoísmo y, al consumismo fantasmal de EE. UU. Thurow sostiene: “Estados Unidos y Gran Bretaña exaltan los valores individuales: el empresario brillante, los ganadores del Premio Nobel, los grandes diferenciales de salarios, la facilidad para despedir (…)”.[17] Sin embargo, veamos que devela con respecto a Japón y a la potencia de la Unión europea: “En cambio, Alemania y Japón exaltan los valores comunitarios: los grupos empresarios, la responsabilidad social de las cualidades, el trabajo de equipo, la lealtad, las estrategias en la industria y los criterios industriales activos que promueven el crecimiento”.[18] En el mundo empresarial nipón los empleados son muy bien considerados, de manera que los accionistas pasan a segundo plano y, por lo tanto, para las empresas del Japón la principal fuerza de trabajo son los empleados, siendo así, mejor catalogados dentro de la estructura empresarial aún que los propios accionistas.
Para Thurow, en las empresas estadounidenses: “(…) el éxito o el fracaso personal estará estrechamente relacionado con el éxito o el fracaso de la empresa para la cual el individuo trabaja (…)”.[19]
Thurow cree que: “Tanto Europa como Japón creen que el gobierno tiene que representar un papel en el crecimiento económico (…)”.[20] Norteamérica le ha hecho creer a todo el planeta, bajo su slogan: “laissez faire, laissez pasem”, que el gobierno no debe intervenir en la economía de una determinada nación, que debe dejar hacer y dejar pasar, que a la vez ese termino fue acuñado por los revolucionarios liberales franceses. Sin embargo hay un poder que ataca solapadamente en la penumbra, situado detrás del trono de Barack Obama. Un poder, en la cual su principal jugador de ajedrez es nada más ni nada menos que Zbigniew Brzezinski, ex consejero del Presidente estadounidense Jimmy Carter. Este está asociado a la oligarquía estadounidense, a los Rockefeller, a la reserva federal, a los grandes banqueros mundiales. Si las piezas del tablero de ajedrez no las mueve Obama realmente ¿entonces quien es en realidad, aquel que retoza el verdadero juego? El tema es tremendamente complejo, sin embargo, el alcance anterior es tan solo para dar una pista de la verdadera situación presente en el Orbe.
Ahora bien siguiendo con el tema del águila calva. Nos es menester reservarnos el respeto hacia el águila calva, por su majestuosidad, su braveza, su finura, su “libertad”, no obstante consideramos que Estados Unidos se ha autoadjudicado a América Latina como propiedad privada de USA de un modo paternalista, y, chauvinista. En el fondo nos atrevemos a sostener que Estados Unidos proyecta esta imagen: “América Latina es el fundo de los Estados Unidos y, nosotros los latinoamericanos somos sus peones”. Dadas las circunstancias que se han venido agudizando desde la guerra fría, e incluso desde mucho antes. Desde ésta óptica el ex Presidente de los Estados Unidos James Monroe, mandatario entre los años (1817 – 1825); hará un doble juego. De modo que, por una parte; reconoció la Independencia de las nuevas Repúblicas hispanoamericanas y, bajo esta lógica proclamó ante el Congreso que América estaba cerrada a la colonización europea. Esto es lo que se denomina (Doctrina Monroe). Sin embargo y –sustentando la idea anterior–, el doble juego se encuentra delineado en que la isla de Cuba que luego de alcanzar su Independencia de la corona española, va a pasar contra su voluntad a pertenecer a Estados Unidos en calidad de “Protectorado norteamericano”. Estudios de Historiadores consagrados en dicha temática, a guisa de ejemplo; el catedrático emérito de Historia de América Latina, por la Universidad de Londres; Leslie Bethell, han aseverado que la Doctrina Monroe proyecta, –a modo de máscara– la idea de: “América para los americanos”. Lo anterior es una falacia, develado por una serie de Historiadores acuciosos, entre ellos el mismo Bethell. En realidad, lo que Estados Unidos construyó para su propio beneplácito fue: América para los norteamericanos. Tan solo este ejemplo nos ayuda a comprender el motivo expansionista e imperialista que motivará a Estados Unidos a intervenir militarmente, políticamente y económicamente durante los golpes militares y la serie de quiebres institucionales democráticos que siguieron en el cono sur durante la segunda mitad del siglo XX.
Ahora bien, desde otra óptica, con respecto a los sucesos acaecidos en September Eleven. 11 de Septiembre de 2001 ¿Qué coincidencia de fechas, no? La sociedad global entera tan incauta como siempre fue presa fácil de los siempre medios de comunicación, manipulables, deleznables, que lo tergiversan todo, que informan a la sociedad de una manera ambigua, imbuidos en grandes mitos, que todo lo transforman, lo trastocan y, no razonan. Ante los sucesos suscitados el 11 de Septiembre de 2001 a las 08:45 horas en Estados Unidos, en la ciudad de Nueva York, dos aviones Boeing, de las aerolíneas norteamericanas, impactan el World Trade Center, centro mundial de comercio de los Estados Unidos de Norteamérica. La prensa, el gobierno, la Oligarquía estadounidense en general procuraron crear un clima de tensión, de pavor, de horror. Existen variadas teorías al respecto. La oficialización del gobierno estadounidense planteó que los ataques a las “torres gemelas” de Manhattan, fue ejecutado por “terroristas” fundamentalistas islámicos asociados a los grupos radicales de Al Qaeda. Bajo esta idea, el gobierno norteamericano necesitaba una excusa para llevar a cabo los planes de la invasión de Irak y así concretamente, a través de las votaciones realizadas en el Congreso norteamericano, llegar a una unanimidad de votos y aprobar un proyecto de ley manchado de sangre que facultara “secretamente” la invasión del territorio afgano y posteriormente irakí, con el fin de asegurar el codiciado petróleo del Próximo Oriente y, así generar también un plan de sobreprotección a la sociedad estadounidense por parte del Presidente de aquel entonces George W Bush hijo y, bajo esta misma lógica generar un clima de caos entre la población para asegurar la reelección del Presidente, de igual manera, se debía destruir el centro de comercio mundial, vale decir el World Trade Center por representar este organismo una disparidad con la reserva federal, con el banco central, con los banqueros mundiales. Tengan presente esto. El poder estadounidense se ha hecho valer de atentados, infringiendo la libre desición de las personas. Paralelamente a lo anterior esbozado, durante la primera guerra mundial, los Estados Unidos debían buscar un pretexto para entrar en la guerra, ¿para que querrían entrar a la gran guerra? Para los grandes banqueros mundiales, la guerra es un negocio, de manera que se le pide prestada a la reserva federal una cierta y jugosa suma de dinero, para la compra de armamentos, pertrechos. En este sentido se debe tener presente que para la Oligarquía estadounidense, para la élite, una guerra en una sociedad global abierta a la economía de libre mercado, un conflicto bélico, significa una oportunidad para generar servicios de primera necesidad; armamento, alimentación para los soldados, de una manera escalofriante, analicemos la primera situación suscitada. Hacia el año 1917, en la cual USA se propuso bajo una careta de apoyo y soberanía a favor de la alianza entre, Francia e Inglaterra, apoyo incondicional para la victoria sobre la triple entente, comandada por el Caesar o el Káiser Guillermo II de Alemania.
A partir de este ejemplo se debiese generar una concomitancia para reconocer los intereses del por qué Estados Unidos ingresa premeditadamente a cuanta guerra se le cruza por delante. Ahora bien. ¿Cómo podía Estados Unidos entrar en la guerra? En una conversación privada entre el coronel Edward House y el Presidente Thomas Woodrow Wilson, House –asesor principal y mentor del mandatario norteamericano– insinuó a Wilson que la mejor manera de entrar a la guerra –luego de la salida del entonces imperio zarista Ruso– sería haciendo transitar un trasatlántico norteamericano, -conocido como Lusitania- por los litorales de la península de Jutlandia. Era un hecho que los alemanes quienes habían bloqueado navalmente a los británicos impedirían el paso de cualquier buque mercante o nave en general. House propuso al Presidente hacer transitar al Lusitania por las costas de jutlandia. El resultado fue catastrófico para la tripulación, se estima que alrededor de 1200 personas pereció producto de la embestida alemana. Y, jaque mate, Estados Unidos tenía su boleto de entrada a la guerra. La población norteamericana que al comenzar la guerra, en 1914 no tenía ni la mínima intención de entrar al conflicto, después del hundimiento del Lusitania la población civil norteamericana se vistió de cilicio y odio, de patrioterismo y nacionalismo y se lanzó en defensa de su “patria”. Hacia el año 1917 el águila calva le declaraba la guerra a Alemania. Bajo esta lógica, Paul Johnson parafrasea al Presidente Wilson de los Estados Unidos. “(…) Conduzcamos a este pueblo a la guerra, y olvidarán que alguna vez hubo algo llamado tolerancia…El espíritu de la voluntad implacable se incorporará a todas las fibras de nuestra vida nacional”.[21] Con una vaga idoneidad, que destacó a Woodrow Wilson en los asuntos exteriores; los norteamericanos deberían resignarse a una sempiterna Política bélica, quedando así, unidos a la espada de por vida.
Veamos a continuación la segunda situación suscitada. Durante la segunda guerra mundial Estados Unidos buscó también un pretexto para ingresar solapadamente al frente de batalla. ¿Y cómo? Muy simple, el Japón, que hasta ese momento era conocido como el imperio del sol naciente, aspiraba a controlar Política y militarmente la base naval de Pearl Harbor. De hecho, USA representaba un obstáculo de enormes proporciones para el expansionismo nipón. No empero, esa es una explicación ínfima. El asunto neurálgico es el siguiente, el Presidente Franklin Delano Roosevelt, quien había pertenecido a una familia de opulentos banqueros desde el siglo XVIII. Este mismo cortó el suministro de petróleo a Japón, congeló todas las importaciones japonesas de petróleo americano, promovió una Política de agresión, además de promover una Política oeconomicus restrictiva del ingreso de productos de primera necesidad para la población japonesa. En esa orientación el gobierno norteamericano planteó una política de agilizar una mala actitud de los japoneses, todo lo cual se planeó de manera minuciosa en el Congreso estadounidense.
Roosevelt con estas posturas hizo enfadar a los nipones, toda vez que era el objetivo propuesto por el mandatario; y así mostrarle al mundo quienes eran los “agresores”. Así también prestó ayuda militar a la China nacionalista, ayuda a los británicos ambos enemigos acérrimos del Japón, trasgrediendo así las reglas de guerra internacionales. Y, sin más aspaviento el 4 de diciembre, 3 días antes del ataque, la inteligencia australiana advirtió a Roosevelt sobre una fuerza de ataque japonés moviéndose hacia Pearl Harbor, de manera que esté ignoró dicha información y, el 7 de diciembre de 1941, 250 aviones japoneses se lanzaron sobre Pearl Harbor matando 2400 soldados. ¿Y que nos dicen las cifras? Antes del ataque a Pearl Harbor más del 83% de la población estadounidense no quería saber nada de la guerra; mas después de aquel fatídico día más de un millón de hombres se ofrecieron como voluntarios para la guerra. ¿Qué forma de jugar con la vida de las personas no?
Análogamente si comparamos las situaciones anteriormente analizadas y las encuadramos con el hito del 11 de Septiembre de 2001 nos daremos cuenta que Estados Unidos ha auto-planeado absolutamente todas las instancias que han llevado a la sociedad global a involucrarse -muchas veces contra la propia voluntad de una determinada y x nación- en las guerras del siglo XX y por supuesto del siglo XXI. Los sucesos acaecidos hacia The September eleven de 2001 fueron producto de la propia Oligarquía estadounidense. Vale decir que los hitos del 17 en jutlandia y el 7 de diciembre de 1941 en Pearl Harbor se reestructurarán y desembocará en los sucesos del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York, Manhattan. En este sentido cabe parafrasear a Webster G Tarpley, historiador y escritor estadounidense, quien plantea: “La clase gobernante entera, la elite gobernante, ve al terrorismo como el medio preferido, de hecho el único medio para generar cohesión social, proveyendo una imagen enemiga para que la sociedad... se mantenga unida. De acuerdo con la teoría neo-conservadora de Carl Schmitt, se debe tener una imagen enemiga para tener una sociedad. Y eso es algo muy peligroso, porque ahora significa que el orden social entero, los Partidos Políticos, la vida intelectual y la Política en general, están basados en un mito monstruoso”.[22]
Parafraseando a Josep Fontana: “…estamos asistiendo a la recuperación de la historia narrativa presentada como una forma expositiva neutra y limpia de carga ideológica…”.
Jocelyn-Holt parafrasea a Octavio Paz, de la siguiente manera: “Así se inicio el reino de la máscara, el imperio de la mentira. Desde entonces la corrupción del lenguaje, la infección semántica, se convirtió en nuestra enfermedad endémica; la mentira se volvió constitucional, consustancial”.[23]
Durante la dictadura de Joseph Stalin, quien en realidad es originario de Georgia y no ruso como regularmente se ha sostenido, en la ex URSS o Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, alrededor de veinte millones de personas fueron ejecutadas. El poder y la historiografía se han de unir para entrever aquellos grandes mega relatos de los siglos XIX y XX en la sociedad, entre ellos el materialismo histórico, el positivismo, el idealismo, el liberalismo a modo de ejemplo.
Relatos que en la actualidad se han superado y que aún se están superando, relatos que plantearon la felicidad del ser humano alcanzada mediante la razón, las ciencias y la tecnología, que era lo que planteaba el idealismo, ¿acaso esto sirvió para que se encontrara la felicidad plena en la vida del hombre? De ninguna manera. Toda vez que agudizaron los conflictos armados, los desastres nucleares, el deterioro medioambiental, el racismo, la cenobofia, los regímenes totalitarios, los nacionalismos exacerbados, las guerras mundiales, el odio por el prójimo, el afán de enriquecerse, la brecha entre ricos y pobres. Grandes relatos que trastocaron todos los aspectos de la vida del ser humano.
Para Ciro Cardoso y Héctor Pérez Brignoli: “En los años 1950 empiezan a percibirse señales de cambio”.[24] Continuando con estos autores: “…cuando comienza la crítica al stalinismo. Surgen nuevas revistas especializadas, se hacen presentes nuevas problemáticas y se discuten conceptos fundamentales antes dados por supuestos y por definitivamente establecidos (modo de producción, formación económico – social, carácter “típico” y universalidad de los modos de producción, etc)”.[25]
Hemos desarrollado este tema en conjunto con citas bibliográficas, estudios de vanguardia, revisionistas, expuestas en la palestra de la memoria histórica. Expresando además la experiencia de los regímenes totalitarios, de las radiografías en la Unión Soviética y la contraparte que, es desde un tiempo a esta parte la macroconstrucción imperialista estadounidense.
Finalmente sostenemos mediante nuestra investigación desarrollada y concluida, el vicio de aquellos que detentan el poder, en ocasiones, engendra odio y reacción en los procesos concomitantes, que se desenvuelven en la sociedad, conllevando a levantamientos de poder reaccionario versus poder desmedido, tiránico y fatal.
FUENTES Y BIBLIOGRAFÍA
REVISTAS
Fukuyama, Francis. ¿El fin de la historia? Revista Estudios Públicos, Nº 37, Santiago, Chile, 1990.
Bengoa, José. Desarrollo y autonomía Indígena. Revista Pentukun. nº 1, IEI, Chile, 1994.
MATERIAL AUDIOVISUAL
Zeitgeist. Part II: All the World’s a stage. (Parte II: Todo el mundo es un escenario). Produced by GMP, LLC, New York City. USA.
LIBROS
Bloch, Marc. (2004): Apologie pour l´histoire ou métier d´historien, Introducción a la Historia Ed. Fondo de Cultura Económica, México. D.F.
Jocelyn-Holt Letelier, Alfredo. (1999): La Independencia de Chile: Tradición, modernización y mito, Ed. Planeta. Santiago, Chile.
Solzhenitsyn, Alexander. (1975): La capitulación ante el comunismo, Editora nacional Gabriela Mistral, Santiago, Chile.
Johnson, Paul. (2007): Tiempos modernos, Editorial Homo Legens, Madrid, España.
Fontana, Josep. (1992): La Historia después del fin de la Historia. Reflexiones acerca de la situación actual de la ciencia histórica. Ed. Crítica (Grijalbo Comercial, S.A), Barcelona, España.
Sakoiya, Taichi. (1993): ¿Qué es Japón? Ed. Andrés Bello, Santiago, Chile.
Thurow, Lester. (1992): La guerra del siglo XXI. Ed. Javier Vergara S.A. Buenos Aires, Argentina.
Cardoso, Ciro y Pérez Brignoli, Héctor. (1976): Los métodos de la Historia , Introducción a los problemas, métodos y técnicas de la historia demográfica, económica y social, Ed. Crítica. Grupo Ed. Grijalbo. Barcelona, España.
* Abner Adaros Mundaca. Licenciado en Educación en Historia y Geografía Universidad Pedro de Valdivia La Serena , Chile.
[1] Marc Bloch, Apologie pour l´histoire ou métier d´historien Introducción a la Historia , Editorial Fondo de Cultura Económica, México, D.F, 2004, pág. 55.
[2] Alfredo Jocelyn-Holt Letelier, La Independencia de Chile: Tradición, modernización y mito, Editorial Planeta, Santiago, Chile, 1999, pág. 14.
[4] José Bengoa, Desarrollo y autonomía Indígena, Pentukun, nº 1, IEI, Chile, 1994, pág. 17.
[5] Alexander Solzhenitsyn, La capitulación ante el comunismo, Editora nacional Gabriela Mistral, Santiago, Chile, 1975, pág. 8.
[8] Alexander Solzhenitsyn, La capitulación ante el comunismo, Editora nacional Gabriela Mistral, Santiago, Chile, 1975, pág. 8-9.
[9] Alexander Solzhenitsyn, La capitulación ante el comunismo, Editora nacional Gabriela Mistral, Santiago, Chile, 1975, pág. 8.
[10] Josep Fontana, La historia después del fin de la Historia , Reflexiones acerca de la situación actual de la ciencia histórica, Crítica (Grijalbo Comercial, S.A), Barcelona, España, 1992, pág. 116.
[11] Francis Fukuyama, ¿El fin de la historia?, Revista Estudios Públicos, Nº 37, Santiago, Chile, verano 1990, pág. 128.
[12] Paul Johnson, Tiempos Modernos, Editorial Homo Legens, Madrid, España, 2007, pág. 16
[13] Taichi Sakoiya, ¿Qué es Japón?, Editorial Andrés Bello, Santiago, Chile, 1993, pág.31.
[14] Taichi Sakoiya, ¿Qué es…? Editorial Andrés Bello, Santiago, Chile, 1993, pág.32.
[15] Íbidem. pág.30.
[16] Op.Cit. pág.30.
[17] Lester Thurow, La guerra del siglo XXI, Editorial Javier Vergara S.A, Buenos Aires, Argentina, 1992, pág.37.
[18] Lester Thurow, La guerra del… Editorial Javier Vergara S.A, Buenos Aires, Argentina, 1992, pág.37.
[19] Íbidem. pág. 38.
[20] Op.Cit. pág.40.
[22] Ver el video Zeitgeist. Part II: All the World’s a stage. (Parte II: Todo el mundo es un escenario). Produced by GMP, LLC, New York City. USA. En este sentido para Webster Tarpley, el terror colisionado durante aquella jornada del 9/11 en Manhattan fue provocado por el poder estadounidense, (la cúpula norteamericana). La prensa y los noticieros estadounidenses, entre ellos: New York Times, Los Ángeles Times, abc7, CNN, CNN.com, MSNBC, 11news, AMERICA RESPONDS, cadenas informativas noticiosas. Aquel día que tiñó de gris a Nueva York, absolutamente todos los noticiarios avalaron de manera categórica la caída de las torres gemelas, enfatizando –posteriormente luego de acuciosas investigaciones en que respectivamente fueron derribadas por explosiones, detonadas y controladas por cargas explosivas que (Continúan en pág. siguiente)
estaban sujetas a los pilares y cimientos de las estructuras del WTC. El mito del 9/11 se ha develado, mito macabro generado por el mismo gobierno norteamericano. La historiografía revisionista, los actuales estudios de vanguardia han puesto en la palestra que los sucesos precipitados aquella jornada fueron producto del terror de Estado, generado por la cúpula dirigente de Estados Unidos. Para un análisis detallado acerca de esta temática controversial, profunda, crítica y, polémica ver los análisis desarrollados por: Webster Tarpley en su ensayo de Historia: “Contra la oligarquía”; “11 de Septiembre: Terror fabricado en los USA”. Además se debe tener presente lo planteado por el Dr. David Ray Griffin en: “The New Pearl Harbor ” and” The 9/11 Commission Report – Omissions and Distortions”.
[23] Alfredo Jocelyn-Holt Letelier, La Independencia de Chile: Tradición, modernización y mito, Editorial Planeta, Santiago, Chile, 1999, pág.14.
[24] Ciro F.S. Cardoso y Héctor Pérez Brignoli, Los métodos de la Historia , Introducción a los problemas, métodos y técnicas de la historia demográfica, económica y social, Editorial Crítica, Grupo editorial Grijalbo, Barcelona, España, 1976. pág. 60.
[25] Íbidem.
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